1 de diciembre de 2019

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Colaboración pública / privada

Infraestructura digital para Chile

Hace unos días la OCDE daba a conocer que Chile está dentro las principales naciones que consumen datos por persona. Efectivamente, nuestro país pasó de 3.4GigaByte (GB) mensual por abonado en el año 2017 a 6.6GB mensual por abonado a diciembre 2018. En la misma semana, aparecían tres informes diferentes, uno que indicaba a Chile como el país donde más barato es el Gigabyte en toda la región (US$1,87), el otro, que sitúa en Chile a los proveedores de Internet banda ancha fija como los más rápidos de toda América Latina (58.08 Mb/s) y, un tercero, que instala a Chile con el mayor gasto per capita en comercio online en la región con US$314 dólares por persona. Chile es líder digital en América Latina; sin embargo, comparaciones de este tipo no son del todo suficientes. Lo eran cuando la difusión tecnológica y los procesos económicos y sociales podían ser categorizados en momentos estáticos y tiempos pausados de maduración. Hoy, las exigencias del “tiempo real” y las instantaneidades de los procesos se determinan por la calidad de las infraestructuras digitales que habilita, entre algunas cosas, la importación y exportación de servicios, las compras de productos y el acceso a conocimiento; las operaciones en línea; las prácticas y usos sociales; la ciudadanía digital; la capacidad de diversificación y sofisticación de la matriz productiva; la eficacia del Estado; el comercio nacional e internacional, los flujos urbanos e interurbanos, las empresas y las formas de organización del trabajo y los desafíos de la Cuarta Revolución Industrial. Hoy nuestro país tiene un significativo despliegue de redes de fibra óptica junto a la localización de torres, antenas, macro y micro sitios, la que debe ser estimulada y potenciada en su capilaridad, en más alta velocidad y condiciones de resiliencia física, disponibilidad, capacidad, cobertura, calidad, eficiencia, seguridad y acceso para toda la población, pues será la infraestructura digital de comunicaciones de datos la condición diferenciadora entre la fortaleza y capacidad de Chile y los demás. La evidencia que existe es que el consumo de datos crece más de la mitad por ciento cada año, y ante esta gran demanda es que la infraestructura digital, la horizontal y vertical, es una condición habilitante e imprescindible para el desarrollo digital del país. Los usuarios cada año demandan más velocidad de acceso, pero a un menor precio, lo que hace redoblar la inversión en infraestructura al ritmo y cobertura requerida, en redes redundantes para asegurar la resiliencia que es un requerimiento esencial para la disponibilidad del servicio de sistemas en línea, nube y servicios críticos públicos y privados. 5G, o el nuevo paradigma de las telecomunicaciones móviles, permitirá voluminosas transmisiones de datos en escasos milisegundos, lo que posibilitará desarrollos industriales y la construcción de una malla de interconexiones necesaria para sostener Internet de las Cosas, robotización, virtualización, aplicaciones verticales, Data Center, Cloud, y paralelamente consolidar el ciclo de 4G y aumentar el acceso a Internet de banda ancha fija, será por el impresicindible crecimiento de la infraestructura digital. Estamos ante una nueva arquitectura de la infraestructura en red que permitirá: redes ultra densas para el eficente desempeño de 5G; fibra óptica masiva, a gran escala, con soluciones de ultima milla y más cercana al hogar inalámbricas, alámbricas y FTTH; micro sitios y mayor densidad de radio bases. Asimismo, una red 5G necesitará 60 Small Cells para 2.5Kms2, 10 veces más fibra óptica, soluciones DAS y más amperaje eléctrico; RAN en Cloud, separacion funcional entre recursos remotos y compartidos, anclaje de tecnologias emergentges como SDN (Software Defined Networking) NFV (Networking Function Virtualization) MEC (Mobile Edge Computing) FC (Fog Computing); Carrier Grade (hardware y software fiables); Virtualizacion de la red y gestión de servicios; irrupción de WIFI 6 por el aumento de tráfico de datos móviles y velocidades multiplicadas por diez. Enfrentar la evolución en el aumento del tráfico de datos requiere introducir más espectro en el mercado y, paralelamente, aumentar la inversión y despliegue de fibra óptica, territorial y de última milla; además de la actualización de la política de infraestructura y modernizar las regulaciones obsoletas. La industria móvil necesita sí o sí de la infraestructura de fibra óptica para las radiobases y las small cells. A su vez ambos mundos (fijo/móvil) requieren de la industria de la energía para soportar sus servicios y las tres industrias requieren de políticas públicas y regulaciones que les facilite responsablemente el despliegue de infraestructura. El despliegue de infraestructura es vital para lo que viene. En la banda 700MHz se necesita 1 radiobase para 12Km; en la banda 2.6GHz se necesitan 16 radiobases para 3km. Mientras que sobre 3.0Ghz se requiere instalar una red de small cells distribuidas por las ciudades cada 100 metros, ya que estas ondas tienen poca penetración y alcance (corta longitud de onda), y parte de esa localización será en bienes e infraestructura pública. El aumento de tráfico de datos necesitará aumentar los recursos en infraestructuras con inversiones en todos los dominios de la red, desde espectro hasta las redes de acceso. La inversión proyectada es cinco veces la inversión anual del sector, es decir en los próximos cinco años del orden de US$24.800 millones para construir el piso de la nueva generación, redes para absorver el aumento de demanda de datos, asegurar la calidad y los niveles de servicio y disminuir la brecha de banda ancha fija en toda la población. Para que esto suceda, además de promover la inversión del sector, y dado que es más complejo tender una red de fibra óptica y aún más instalar sistemas radiantes, es que se debe avanzar en un modelo claro de despliegue de infraestructura, junto al Estado y sus agencias, Telecomunicaciones, Obras Públicas, Bienes Nacionales; más la participación activa de los Municipios, más otros actores, con el fin de estandarizar procedimientos (ubicación, permisos, recepción) y tiempos que viabilicen los recursos del sector y concluir con una estrategia clara, efectiva, sustentable y sostenida que brinde las certezas a todo el ecosistema digital y propicie el desarrollo económico, social y productivo de

Modernización de infraestructura digital de chile
Infraestructura digital

Modernización de la Infraestructura Digital de Chile

Esta nota tiene como objetivo delinear los trabajos relacionados a la necesidad de avanzar en la modernización de la infraestructura digital y también la digitalización del territorio. Contiene las razones para hacerlo y explica sumariamente los mecanismos, los pasos que hay que hacer y los montos que se necesitan para cubrir el año 2018 y poder comenzar el proceso. I. La Infraestructura Digital es esencial para el país 1. La infraestructura de comunicaciones de datos que sostiene la digitalización creciente de la sociedad, condiciona la eficiencia y efectividad de todas sus actividades e instituciones. Esto está determinando la fortaleza y capacidades de la seguridad nacional en todas sus expresiones, el potencial de diversificación y sofisticación de la matriz productiva, la eficacia del estado, el comercio nacional e internacional, las prácticas sociales, los flujos urbanos e interurbanos, las empresas y la organización del trabajo, en definitiva, determinará el crecimiento económico y la calidad de vida de la población. 2. Esta transformación en marcha determinara el cómo y las posibilidades del desarrollo del país. Producirá cambios profundos en nuestra forma de vivir, en los procesos productivos y la competitividad, en la educación, la salud, los servicios del estado, en las ciudades y su uso producirán un gran salto silencioso, pero también disruptivos de las economías de los países y de los modelos de negocios de las empresas. 3. El país debe adoptar rápidamente estas tecnologías, ya que la alternativa es un retroceso económico, social, y eventualmente político. Por ejemplo, áreas concebidas como “productos y servicios no transables”, es decir producidos y consumidos en el país, ya no están protegidos como en el pasado. Esto sucede por los cambios de modelos de negocios de servicios como el retail con las compras internacionales desde libros hasta vestidos, la “uberizacion” de muchos otros servicios, las reservaciones de hoteles, las construcciones modulables y en general la internacionalización de los servicios debido a las trasferencias económicas de datos. El valor creado en estos procesos con herramientas como el Big Data, la inteligencia artificial, aprendizajes por máquina, se ejecuta en las casas matrices con los datos cotidianos de los usuarios locales. 4. Ya la mayoría de los servicios utilizan tecnologías digitales que deben operar sobre la red de comunicaciones e internet, la banca, el comercio electrónico, servicios en la nube, almacenamiento de datos masivos, redes sociales, correos electrónicos, trámites en línea, entretención, y así se podría mencionar muchos más servicios existentes y en creación. 5. La digitalización de todo, genera la necesidad de la convergencia de las redes fijas, móviles y de difusión. Estos sistemas separados se fusionan en un solo sistema de transporte sobre la cual se levantarán redes complejas de contenidos digitales y datos operacionales en línea usando nubes ya sean sociales, privadas, o del estado. Este proceso también ha transformado los sensores analógicos a digitales, abriendo el área de “internet de las cosas” que acelera y profundiza los cambios con la ayuda de las enormes economías de escala que genera la telefonía móvil que ha permitido la trivialización de los costos de sensores tales como de temperatura, movimiento, presión, cámaras y más. II. El estado actual de la Infraestructura Digital en Chile y lo que hay que hacer 1. Chile lidera en esta área lidera en América Latina, sin embargo, comparaciones de este tipo no son ya relevantes. Lo eran cuando la difusión tecnológica y los procesos económicos y sociales podían ser categorizados en tiempos pausados de maduración. Hoy las instantaneidades de los procesos se determinan por la calidad de las infraestructuras digitales que determinan la importación y exportación de servicios, las compras de productos y el acceso a conocimiento, las operaciones en línea, servicios complejos y tanto más, donde lo que interesa para comparar es estar cercano al estado del arte. Esto significa que tenemos un desafío mayor en cuanto a la necesidad de realizar un salto a una infraestructura digital de alta velocidad y condiciones de resiliencia física, disponibilidad, capacidad, calidad y acceso para toda la población. 2. Al primer trimestre de 2019 Chile cuenta con una penetración de acceso a internet del 91% (OCDE 99%) de los cuales 84% es acceso móvil, y sólo un 16% es acceso fijo, superando solo a Turquía y México del grupo OCDE. Esto es relevante ya que el 95% de las descargas de datos, se realiza por los accesos fijo, situación que no difiere de los países a la vanguardia como Corea del Sur. La velocidad promedio real del acceso fijo fue de 7.3 Mbps el año 2016, y solo el 4% supera los 15 Mbps. Una investigación sobre las tecnologías disruptivas actuales y futuras realizadas el año 2013, indica que se requieren velocidades entre 6 y 18 Mbps para seguridad pública y preparación para emergencias; entre 38 y 74 Mbps para aplicaciones de manufactura avanzada, tecnologías en educación y capacitación, tecnologías en salud, redes de radares, meteorología y control aéreo; y entre 77 y 148 Mbps para aplicaciones de video interactivo. 3. La principal causa por lo que esta infraestructura no se ha desarrollado con las condiciones deseadas, se debe al actual modelo de inversión en comunicaciones que nos ha ayudado a avanzar, pero que hoy se debe cambiar. Este modelo se basa en la integración vertical donde la misma compañía se preocupa de la red y de dar el servicio al usuario final. Con esto deben tomar el riesgo por las inversiones en infraestructura, generando concentración de oferta en algunos sectores, y casi nula en otros con menores ingresos o baja demanda, Más aun, los usuarios cada año demandan más velocidad de acceso, pero a un menor precio, lo que hace imposible para las operadoras actuales invertir en infraestructura al ritmo y cobertura requerida, y mucho menos en redes redundantes para asegura la resiliencia que es un requerimiento esencial para la disponibilidad del servicio de sistemas en línea, nube y servicios críticos públicos y privados. 5. Las principales conclusiones estructurales del diagnóstico, basado sobre los estudios hechos, son: a. Los ciudadanos, la economía

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